Los origenes del Santuario

Cuando una documentación fehaciente no acredita la veracidad de acontecimientos registrados en lejanos tiempos, la historia se transforma en leyenda y la fantasía deforma y desborda la realidad. Aunque hay que decir, sin embargo, que las leyendas, santuario corpiñoigual que los mitos, casi siempre tienen un fondo de verdad, que las hizo nacer y desarrollarse.
No es fácil desbrozar esos relatos “medianamente históricos” para quedarnos sólo con lo verosímil, y menos aún con lo cierto. Pero hay que aceptar que buena parte de la Historia está hecha de tradiciones orales, y a la tradición oral tenemos que acudir también aquí, a la hora de hurgar en los orígenes de nuestro santuario.
No tenemos hoy acerca de él pruebas documentales más allá del siglo XVII, aunque suele decirse, como hace Salgado Toimil, que “ya suena como antiguo en documentos anteriores al siglo XIII”. No sabemos a qué textos se refiere, y de encontrarse estos en el archivo diocesano, con seguridad los hubiera conocido nuestro ilustre paisano D.Antonio García Conde (Breixa. Silleda 1889-1966), canónigo archivero de la catedral lucense durante casi cuarenta años; en una nota manuscrita que se conserva en Lugo, Don Antonio confiesa ignorar la antigüedad del santuario, aunque acepta como seguro que “es sin duda anterior a 1650”.
Tendremos que dar, una vez más, un voto de confianza a la tradición, y si hemos de situar el origen de la advocación mariana de O Corpiño tres o cuatro siglos antes del XVII, sólo nos falta lamentar que no contase entonces con u trovador local para cantar sus glorias, como el que por aquellos mismos años tuvo en Xoan de Requeixo, A Virxe do Faro,cuya capilla sigue presidiendo la sierra que separa la comarca de Deza de las tierras del Miño.
No sería en todo caso aventurado situar los orígenes del O Corpiño en esos siglos del románico, en los que también surgieron otros santuarios gallegos que están mejor documentados; y con más razón si tenemos en cuenta que la memoria local hace arrancar esos orígenes nada menos que de la Alta Edad Media.

¿Historia o leyenda?

virgen corpiñoLa tradición que quiere explicar los orígenes del santuario ha llegado hasta nosotros con ligeras variantes, relativas a la fecha en la que se produjo el acontecimiento o al desarrollo de los hechos, pero todas ellas coinciden en lo esencial del relato, que podríamos resumir así: Hace mucho, mucho tiempo, vivía en un lugar del Monte do Carrio un piadoso ermitaño que empleaba su tiempo en la oración, la penitencia y el fomento de la devoción a la Madre de Dios entre las gentes del entorno, que a él acudían en busca de consuelo y alivio para sus males.
Lo cierto es que un día le llegó la hora de su muerte a nuestro ermitaño, y los paisanos decidieron conservar su cuerpo –que se mantenía incorrupto- en aquel mismo lugar, que se iría convirtiendo poco a poco en un centro de peregrinación, conocido dentro y fuera de la comarca. Pero en esto llegó la morisma, y los cristianos, antes de abandonar sus tierras y sus casas, decidieron esconder aquel cuerpo santo para evitar su profanación, y lo hicieron en una especie de cueva o construcción en ruinas que había en el lugar que hoy ocupa el santuario.
Muchos años más tarde, cuando había sido expulsados los invasores, se repueblan lentamente las tierras abandonadas, no se sabe si con nuevas gentes o por sus antiguos propietarios. Pero lo cierto es que nadie se acuerda ya de aquel santo “corpiño”, cuya capilla se había derrumbado, y estaba cubierta por la maleza. En descubrirlo estará el milagro.