ORACIÓN DE LA NOVENA


"Oh clementísima Señora, madre nuestra celestial
de O Corpiño, en cuya imagen hace resplandecer Dios su poder, su bondad y su misericordia!.
Yo me pongo bajo amparo y te entrego toda mi
vida, especialmente a la hora de mi muerte.
¡Oh María, llena de gracia, hija del Padre, Madre
del Verbo, Esposa del Espíritu Santo, compadécete de mí, miserable pecador, que ante tu imagen imploro tu maternal protección!
Ruega por mí Santísima Virgen de O Corpiño, a tu
unigénito Hijo -Jesús- para que me conceda lo que pido de esta novena, si fuese de su agrado, logrando así mi salvación.
Para alcanzar tu mediadora intercesión y en honra
de las tres divinas personas rezaré tres veces, con todo mi corazón, la oración del Padre Nuestro con la del Ave María.

(Se rezan tres Padrenuestros y tres avemarías).


Desde mediados del siglo XVIII, en que el obispo de Lugo Monseñor Sáenz de Buruaga (1762-1768) concedió cincuenta días de indulgencia a los fieles que rezasen devotamente un Avemaría
o una Salve ante una imagen de Nuestra Señora de O Corpiño, la mayoría de los prelados lucenses han renovado la concesión de esta gracia.
Así lo hicieron los obispos Armañá y Aguirre, en la segunda mitad de aquella centuria, monseñor Murúa a finales del XIX, y Basulto, Rey Lemos, Balanzá y Fr. José Gómez en el siglo XX.