Deza, en el corazón de Galicia

santuario corpiñoEl santuario de Nosa Señora de O Corpiño está situado en la parroquia de Santa Eulalia de Losón, que en adelante llamaremos Santa Eulalia, para no confundirla con su homónima de San Pedro. Pertenece al municipio de Lalín, uno de los seis que configuran la comarca de Deza –que recibe su nombre de uno de los ríos que la cruzan, muy próximo al santuario-, en el extremo septentrional de la provincia de Pontevedra y en las tierras más occidentales de la diócesis de Lugo. Esta comarca, que tiene sus fronteras naturales marcadas por el río Ulla y el arco de ballesta que con él forman las cadenas montañosas de O Faro y O Candán, limita al norte con la provincia de A Coruña, al este con la de Lugo y al sur con la de Ourense, estando unida a la de Pontevedra por su lado de poniente. La capital comarcal de Deza, la villa de Lalín, se considera "kilómetro cero" de Galicia, por su situación geográfica y, sobre todo, por ser el principal centro radial de las carreteras gallegas. En cifras globales, la villa tiene unos 10.000 habitantes, el municipio más de 21.000 y la comarca con sus 6 ayuntamiento al más de 50.000.O Corpiño disfruta, pues, de una situación privilegiada, y estamos seguro de que el hecho de encontrarse en el mismo corazón de Galicia ha contribuido a que este centro mariano sea conocido y visitado por devotos de toda Galicia, y de fuera de ella. No hay, sin embargo, que alejarse mucho en el tiempo para imaginarnos los sacrificios que habrán que tenido que hacer los peregrinos para llegar hasta el santuario.

santuario corpiñoCierto que por aquí pasaba un camino real, que buscaba por la falda septentrional del vecino Monte do Carrio el de Santiago –Lugo por la orilla izquierda del Ulla, y dirigía otro ramal hacia el sur para enlazar en Prado con el de Santiago-Ourense; pero es fácil suponer el mal estado de aquellos caminos... Para cruzar el Deza, se recurría en tiempo lejanos al vado natural del Porto do Carrio, y más tarde al puente de tablas construida a corta distancia, río arriba. Los devotos tenían que recorrer un verdadero “camino penitencial”, todo lo contrario de lo que sucede hoy, con todas la facilidades para llegar hasta el santuario.


Deza, una tierra antigua

Casi en el centro de la comarca de Deza levanta su espinazo la Serra do Carrio, formación montañosa que se extiende de NE a SO,  descendiendo desde su máxima altura nororiental (Penarredonda, o Coto do Castelo, 827 mts.) hasta hundirse en el cauce del río Deza.
En este tramo final, el monte se multiplica en colinas, se abre y descansa en pequeños valles, y propicia tierras de cultivo, roturadas en su día por los primeros pobladores de las futuras feligresías: Anzo, Busto, Losón, Oirós... O Corpiño domina, desde los últimos derrames de la montaña, el cauce del río Deza, que discurre a sus pies, y las tierras transfluviales de poniente.
Dicen los geólogos que la Serra do Carrio es un afloramiento granítico perteneciente a la superficie fundamental de Galicia. Se trata, pues, de una tierra “antigua”, primordial, que además sabemos pisada por el hombre desde hace al menos cuatro o cinco mil años, como todo el NO peninsular.

corpiño dezaDebemos señalar que en la comarca de Deza hay cerca de un centenar de asentamientos castremos, aunque aquí nos interesan sólo los más próximos al santuario, con objeto de acotar su marco “prehistórico”, que haremos coincidir con el que diseñan las primeras estribaciones de la sierra. Partiendo del castro local de Santa Eulalia, tenemos al norte los de Bodaño y Oirós, y al sur, los de Anzo y Madriñán; y en la caída opuesta al monte, los de Méixome, Bermés, Camposancos y Asorei, muy cerca estos últimos del campo de mámoas de Oirós, una de las necrópolis megalíticas más extensas de la Galicia interior. Cerca del Castro de Bermés, en plena montaña, existe asimismo un grupo de mámoas, y cuesta arriba localizado un petroglifo.

La propia iglesias románica de Santa Eulalia, a un tiro de piedra del Santuario, asegura Álvarez Limeses que fue levantada “sobre una antiquísima necrópolis”. Pudo ser ésta contemporánea del cercano castro local, o pertenecer a una época posterior: ¿romana?, ¿visigoda?... El enclave de O Corpiño preside, en todo caso, un paisaje “humanizado” desde los tiempo más remotos, y nos parece interesante señalarlo, aunque sólo sea para ilustrar la historia local.